El consumo de huevos y su efecto sobre la diabetes tipo 2

intermitente

El intermitente. Las recomendaciones para consumir huevo y su impacto sobre la salud, ya sea positivo o negativo, podría asemejarse en gran medida, y como decía aquel chiste, al funcionamiento de un intermitente: ahora-sí, ahora-no, ahora-sí, ahora-no, etcétera.

Si estás un poco harto de recibir noticias en un sentido (el huevo es malo malísimo, o el huevo es bueno buenísimo) y acto seguido recibir la contraria no te culparé, tienes todo el derecho del mundo. Tanto que creo que el beneficio/perjuicio sobre el consumo de huevos es uno de los temas que más veces ha cambiado de sentido en tan poco tiempo y que más debate genera. Así, y antes de adentrarnos en lo que sostiene la evidencia más actual y de los estudios que conducen a ella, no estaría de más sacar una primera conclusión: si el asunto está tan turbio, lo último que deberíamos hacer es sacar conclusiones totalizadoras, inmovilistas y contundentes.

La última polémica

Un reciente artículo ha vuelto a generar la polémica al respecto de los beneficios/perjuicios que sobre la salud tiene el consumo de huevos. Riesgo huevos consumidos al díaSe trata de Associations of Dietary Cholesterol or Egg Consumption With Incident Cardiovascular Disease and Mortality (Asociaciones entre el colesterol dietético o el consumo de huevos con la incidencia de la enfermedad cardiovascular y la mortalidad). En él se concluye que “Entre los adultos de EE. UU., un mayor consumo de colesterol dietético o huevos se asoció significativamente con aumento del riesgo de ECV y la mortalidad por todas las causas de una manera dosis-respuesta”. Unas afirmaciones contundentes, incluso peligrosas si no se sabe contextualizarlas, ya que es fácil que se puedan malinterpretar.

huevo & causalidadAfortunadamente Julio Basulto analizó recientemente sus circunstancias en este artículo, en resumen:

  • Se trata de un estudio observacional, y tal y como manifiestan los propios autores en el artículo, estos resultados no permiten obtener una relación de causalidad.
  • El consumo de huevos en la población en estudio se evaluó en dos únicos cuestionarios aplicados al principio y al final del periodo en estudio, que fue 30 años, y además esta información se obtuvo mediante autoregistro. Es decir, los errores en los que se puede incurrir siguiendo esta metodología pueden ser importantes y, es más, incluso probables.
  • En esa misma evaluación sobre el consumo de huevos no se distinguió entre los huevos que se consumían como tal (es decir, huevo frito, tortilla, huevo duro, etc.) de aquellos que se incluían en recetas con contenían huevo. Es decir, también se contabilizó el huevo presente en recetas como bizcochos, galletas, pasteles, flanes, etcétera. La duda razonable es, tal y como apunta Julio Basulto en su post, ¿y si son otros ingredientes presentes en esas recetas, como por ejemplo el azúcar, los que facilitan esa asociación? Desde luego no sería algo descabellado.
  • Los autores vuelven a hacer otra consideración al hacer constar que estos resultados son relativos a la población norteamericana y que estos pudieran no ser reproducibles en otros colectivos debido a un diferente entorno alimentario, así como a una diferente incidencia epidemiológica relativa a las enfermedades crónicas.

La historia de la polémica sobre el huevo y el pronóstico de salud

El asunto viene de lejos. Los huevos y la cienciaMás en concreto cuando en los años ’70 la teoría del colesterol como principal factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares empezó a hacer furor. Tienes un sucinto análisis de la historia en este artículo. Esta se resume en que a día de hoy y con la ciencia en la mano, el papel del  colesterol dietético en la colesterolemia (cantidad de colesterol en sangre) y que esta a su vez desempeñe un papel en el riesgo cardiovascular está bastante en entredicho. Es decir, hay muchos y más importantes elementos en el terreno dietético que auguren un mal pronóstico cardiovascular. Es lo que tiene la ciencia, que hoy sabemos más que ayer, aunque a algunos estamentos o personas, especialmente inmovilistas, tristemente, les cueste adaptar esos nuevos conocimientos a la práctica clínica.

No obstante, es cierto que sigue habiendo resultados dispares entre los más recientes artículos científicos publicados a la hora de valorar el papel del huevo en el pronóstico de salud, y más en concreto sobre la diabetes tipo 2. Vamos a verlos.

Huevo en el pronóstico (y tratamiento) de la diabetes tipo 2

alimentacion y huevo en diabetesLa mayor parte de los estudios recientes no muestran precisamente mayor alarma al respecto de la relación entre el consumo de huevos y el riesgo de enfermedad vascular, ya sea entre la población general o en el caso de pacientes con diabetes. De hecho, no he sido capaz de encontrar ningún estudio que, en la línea del anterior, sea tan alarmista. Más al contrario.

Sin embargo, el debate sigue vivo y los estudios sobre estas cuestiones se repiten. La constatación de esta realidad quizá solo sea una muestra de nuestros temores a la hora de dar carpetazo a paradigmas anteriores, hoy superados, pero que a modo de rémora de la corriente anticolesterol de otro tiempo, siguen siendo motivo de preocupación. Al parecer, el huevo sigue generando debate por muchos que sean los estudios que, uno a uno, le liberen de aquella condena emitida en los años ‘70.

Por citar algunos de ellos, este estudio, de nuevo observacional y de 2015, concluía con poco género de dudas que “una mayor ingesta de huevos se asoció con un menor riesgo de diabetes tipo 2 en una cohorte de más de 2300 hombres de mediana edad y mayores”. Por su parte, esta intervención llevada a cabo durante tres meses en 140 pacientes encontró que “un alto consumo de huevos no reflejó cambios en el perfil lipídico de personas con diabetes tipo 2 que siguieron una dieta rica en ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados”. Ojo, que ese alto consumo de huevos se concretó en este estudio en nada más y nada menos que dos huevos al día durante 6 días a la semana.